sábado, 25 de julio de 2009

Bibliotecas para niños en la Red.


Sentarse a leer para los niños es lo indicado, no siempre tiene que ser un libro tradicional de papel, pueden andar navegando en Internet. Seguramente ellos apreciarán esto e incluso sabrán hacerlo mejor que muchos de nosotros.
Como somos los adultos en cuestión, sería conveniente tener algunos sitios buenos y lindos para sacar de la manga y ofrecerles conocerlos.
Hay una biblioteca digital que es Ciudad Seva que ofrece una gran colección de obras literarias. Si los niños ya son grandecitos, estoy hablando de niños de 10 años en adelante, pueden encontrar por ejemplo la gran colección de Clásicos Infantiles. Lo que pueden hacer este sitio es encontrar las grandes diferencias que existen entre estos clásicos y los que todos conocemos. Visiten a los Hnos. Grimm y los cuentos de Andersen y claro, Perrault. Suele sucederle a los niños que quedan impactados por estos cuentos que son mucho más tristes, más largos, más rebuscados que los clásicos que conocieron en sus primeros años de infancia. Incluso hay cuentos de Andersen como los Zapatos Rojos, que los impactan tremendamente por su forma casi terrorífica. No olviden que en las edades entre los 10 y 14 años los relatos crueles, de sangre y terror suelen ser los favoritos.
Existe también la Biblioteca Imaginaria: es Argentina. Es un sitio de autores no muy conocidos de este país pero, de muy buen nivel. Presenta una colección que puede organizarse en lecturas por edades, además de tener un buen diseño e ilustraciones, tiene colecciones de historietas y obras de teatro. Además de una gran colección de poemas y cuentos. Ofrece además la posibilidad de que el niño intercambie su opinión con el autor del relato.
Les recomiendo de los dos sitios anteriores: subscribirse y solicitar boletín, es gratis y recibirán semanalmente actualizaciones de muy buen nivel.
Otro sitio argentino que recomiendo es: www.7calederosmagicos.com.ar. Acá coloqué la dirección ya que lleva un número y pueden tener imposibilidades a la hora de buscar.
Es otro sitio muy bueno, tiene gran colección de leyendas, cuentos y poemas, artículos para docentes y una muy buena ilustración.
También tienen el sitio español llamado el huevo de chocolate: buen sitio, con interación y gran colección de cuentos para niños.
Otro de los sitios es llamado pequenet, y también es español, tiene cuentos, juegos y adivinanzas, colmos, muchos entretenimientos.
Existe también el sitio Colibrí, con gran cantidad de artículos y cuentos para niños:
http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/colibri/
Para seguir el rumbo de América Latina tienen dos sitios que conozco y puedo recomendar, de Bolivia: Academia Boliviana de literatura infantil y juvenil:
http://ablij.com/
Y de Argentina la página Web de Cedilij: Centro de Investigación de Literatura infantil y juvenil. Acá encontrarán material más bien para uso docente.
Como la Red es infinita, son infinitas las posibilidades, acá les dejo lo que conozco bien y puedo recomendar, sin dudas navegando encontraran otros sitios buenos.
Una cosa que pueden considerar para activar vuestra propia navegavilidad es buscar en las Editoriales para niños. Suelen algunas de ellas tener reseñas de sus últimos libros y algunas, capítulos de los mismos.
Hay un autor argentino, Luis Pescetti, que lo pueden buscar por su nombre en el navegador, tiene su propio sitio y suele colocar capítulos de sus novelas. Suelen ser las delicias de los niños.
En una próxima ocasión quisiera hablar del tema tan discutido de literatura para niños o infantil.
Lo voy dejando por acá.

miércoles, 8 de julio de 2009

Sentarse a leer con los niños

"...el que lee por leer, por puro gusto de leer, por amor invencible al libro, por ganas de estarse con él horas y horas,lo mismo que se quedaría con su amada..."

Hay que sentarse a leer con los niños. Hay que entrar en su mundo, como debieron entrar los adultos de nuestra época de niños.
Y si el mundo de hoy está poblado de imágenes,sonidos, colores y bullicio, ¿ qué les hace pensar que cuando fuímos niños a nuestros adultos mediatos les era más fácil?
Es cierto, hoy la velocidad parece tener un ritmo que no tenía en nuestra infancia, hoy acontence el éxito de lo inmediato o instántaneo, los que tienen más de 30 años coincidirán conmigo que teníamos siestas largas y aburridas.
Y podíamos salir en bicicleta con los amigos sin custodia de un celular.
Es difícil entrar al mundo de los niños de hoy. Pero hay que hacerlo. Y para que vuelvan a ver en la lectura un poderoso aliado contra el aburrimiento, contra la incomprensión, contra el abuso, contra la democracia y los derechos humanos, hay que sentarse con los niños y entrar en su mundo.
Hay que leer con ellos y para ellos.
Hay que leer buenos autores porque no podemos pedirles que de adultos seleccionen buen material si cuando fueron pequeños, cualquier libro sirve porque es " el librito".
Hay que leer televisión y enseñarles, respetándolos, un cierto crítico interior que le haga pedir más calidad en la medida que crezcan.
Hay que leer en Internet porque es su herramienta de lectura y aprenderemos mejor con ellos a dominarla.
Hay que leer películas, haciendo una buena selección con ellos y despertando su interés por la buena lectura de imágenes visuales.
Hay que sentarse con ellos a jugar en esos juegos rarísimos que ponen en la computadora intentando despertar su interés por los menos agresivos.
En suma: hay que dedicarles tiempo para que puedan en unos años ser actores críticos de sus propias vidas y de sus selecciones culturales. Y hay que tener tiempo para volver a redimensionar el rol fundamental de la lectura.
O sea: es igual a unos años atrás, tener niños a cargo significa tener tiempo para dedicarles.
¿ Quién dijo que sería fácil?
Sentarse a leer con ellos, hoy por hoy, implica muchas lecturas. Ánimo, la buena noticia es que les encanta que compartan con ellos y suelen ayudarnos también a leer.

lunes, 29 de junio de 2009

Inefable, maravilloso Roald Dalh.


Este autor inglés, de quién alguien dijo en una entrevista que había confesado que no le gustaban los niños pero, escribía para ellos pues eso le daba enormes ganancias, quiero decir que el comentario lo pongo al margen, porque su obra vale la pena repasarla y sacarla a la luz muchas veces.
Algunos de sus libros han sido y son películas famosas como Matilda, Jim y el durazno gigante y Charlie y la fábrica de chocolate. Sólo nombré las últimas tres que han eclosionado el cine.
Roal Dalh tiene en su haber una enormidad de títulos de los cuales no se puede recomendar ninguno porque los otros quedarían sin ver y realmente, todos valen la pena. Hay uno de esos títulos que es Libros ven verso para niños perversos, que realmente son fuente de una maravillosa recreación de clásicos ya escritos,o absurdos reales, que no es de los más conocidos y por eso quiero comentarlo hoy.
En versos rimados este inglés se ríe como un niño de muchos cuentos y títulos ya existentes, como la clásica Caperucita y el lobo. Su humor, fino y agudo, nos deja a todos atónitos y puede ser comprendido por los más pequeños sin dificultad. Lo mejor seguramente es, que también los grandes disfrutamos de ellos.
A leer pues este humor y sacarle provecho, que los niños disfruten y ustedes también.

sábado, 13 de junio de 2009

Inolvidablemente clásica María Elena Walsh.



Siempre vigente la autora argentina María Elena Walsh. Y los muñecos, en forma de títeres como los recordados Muppets, que también son un recurso inefable a la hora de estimular las buenas letras de literatura para los más chicos.

sábado, 16 de mayo de 2009

Las leyendas aborígenes.



Las leyendas aborígenes de cada región de nuestra larga América Latina, son siempre una posibilidad del animador de lectura para con niños y adolescentes. No sólo porque desde su lectura podrá mostrar las diferentes versiones que estos habitantes pre colombinos daban como explicación de sus miedos, sobre los orígenes de sus animales y su flora, sino porque existen también algunos libros con ricas ilustraciones que se pueden mirar para ver incluso, qué forma hay de representarlas más allá de la versión linguística.
Desde el norte, México, hasta el Sur, los patagones en Argentina, se puede pasar por una amplia galería de formas de contar y explicar vivencias y creencias. El buscar e informarse debidamente nos dará además, una referencia básica de esos pueblos que en su mayoría, fueron arrasados por una colonización que no respetó sus historias.
Y si bien es cierto que al estimular el hábito lector en el niño, o adolescente, no buscamos otro motivo que distender, entretener y animar la lectura, resulta muy gratificante ver que los alumnos se siente interesados en conocer por ejemplo, quienes eran los mapuches. O también en aportar las verdaderas costumbres de la ballena, otro ejemplo.
Entonces me cuestiono si mi clase de fomento a la lectura se transformará en una invetigación biológica o histórica. Ni lo uno,ni lo otro, aunque integrar la motivación es válido porque eso también es la lectura.
Pero más que nada en estas lecturas buscamos identificar el suelo de donde somos habitantes, la raíz de los que lo habitaron primero y la identificación con sus culturas arrasadas.
No olvidemos que animar a leer es también dar derechos y libertades. Por eso, leer leyendas aborígenes respeta a las comunidades que fueron extinguidas y a las que hoy apenas sobreviven como pueden.
Y como si todo eso fuera poco, tenemos distintas versiones para cotejar: por ejemplo me permití pegar una imagen de Anahí la histórica princesa guaraní que al ser apresada guerreando al frente de su tribu, fue atada a un ceibo e incinerada y al otro día, el ceibo, apareció con flor por primera vez. Las flores rojas serían el símbolo de esta valiente aborígen que dio la vida por la libertad. Además claro, fue una transgresora, pues las mujeres no guerreaban a la par de los hombres.
Sin embargo, los invito a buscar otras explicaciones de la misma civilización guaraní para entender por qué el ceibo tiene flores rojas.
Y así encontraremos distintas versiones de por qué el colibrí anda siempre de flor en flor y de otros animales.
Les aconsejo la investigación y búsqueda, que bien puede ser realizada por niños de entre 9 y 12 años. Aportando así ellos el material y compartiendo con los compañeros. Descubrirán así un pasado que está bastante vedado en los libros de hace algunos años.
Es una actividad muy reconfortante y tiene aristas sociales e históricas que sucitan otros aspectos de lo que es la literatura infantil propiamente dicha, pero son muy válidas.

jueves, 7 de mayo de 2009

Rosa Caramelo de Adela Turín.

En estos día que hablamos mucho del sexismo en la literatura para niños he descubierto en esta milagrosa Red de Internet un antiguo cuento de Adela Turín, cuando comenzó su edición A favor de las niñas por allá por los sesenta. Un movimiento vanguardista para su época la autora, italiana, propone una cantidad envidiable de cuentos donde la protagonista femenina es transgresora. Se revela contra el rol asignado de mujer sumisa y callada, deja de esperar al joven príncipe valeroso o salva a su familia como toda una heroína.
Les propongo mirar en esta dirección que les dejo y luego, con sus amigos o alumnos, acotar al relato lo que ustedes quieran como investigación de la temática. Quiero aclarar que este cuento puede ser narrado o leído desde los 5 hasta los 75 años o más, como toda buena literatura. Que lo disfruten:
http://www.ducotedesfilles.org/es/rose.htm

lunes, 6 de abril de 2009

Amor en la despensa ( un cuento de mi autoría para niños a partir de 9 años)




En la granja de la abuela de Natalia cosechan de todo: tomates, zanahorias, morrones, acelgas y también frutas. Los mejores son los duraznos y las manzanas, aunque las peras también suelen ser muy ricas.
A los abuelos les gusta preparar durante todo el verano dulces, conservas y frutas en almíbar. Para eso la mamá de Natalia, y la mamá de Francisco, que son hermanas, se van por unos días a la granja y ayudan a los abuelos. Los encargados de guardar los frascos ya prontos, preparados y tapados como corresponde son justamente los dos primos Natalia que tiene once y Francisco que tiene nueve.
Mientras los mayores pelan, hierven, preparan y esterilizan los frascos, para que no se eche a perder su contenido, los chicos se arman de una carretillas especiales que diseñó el abuelo Pancho y se aprestan a cumplir con el almacenamiento.
Cuando cada carretilla queda completa, allá se van a la despensa que está como en una especie de sótano, atrás del gran galpón donde la familia prepara sus conservas.
Lo más lindo de la tarea de los primos es que se corren adentro de la despensa, se apagan la luz, se esconden y juegan mientras ordenan los frascos.
- No se olviden chicos, dice la abuela Celeste cada vez que parten con las carretillas llenas, las conservas y alimentos salados por un lado, los dulce en el otro.
- ¿ Querés que pongamos cartelitos, abuela?- Pregunta Natalia que ya se siente muy bien en el manejo de la computadora como para armar carteles.
- No estaría mal, dice la abuela, hacelos grandecitos si no, yo no los veo.

Y allá fueron los chicos, corriendo a la computadora, peleando a ver quién escribía mejor los carteles: conserva de tomates, berenjenas en escabeche, morrones en aceite, tomates con ajos, tomates al natural, cebollines en vinagre, todo eso que era lo salado, lo hizo Natalia. Federico escribió: duraznos en almíbar, peras al natural, manzanas al natural y dulce de frutillas, o sea, lo dulce.
Así que comenzaron a ordenar los carteles primero y luego empezaron a acarrear los frascos. Se cansaron un poco y jugaron a las escondidas. Luego en la tarde, cuando empezaron la tarea otra vez, Francisco apagó la luz y anduvo asustando a Naty por encima de las mesas y de los estantes.
El segundo día los levantaron temprano: ya había montones de frascos, y los dos estaban con un sueño y un calor que tenían más ganas de ir a jugar al laguito que acomodar frascos. Pero tuvieron que cumplir su tarea, eso sí, debido al calor y a las ganas de jugar, anduvieron a los saltos, se tropezaron y se corrieron más que nunca en la despensa. Por eso nació esta historia.
Para esconderle algo a Francisco, Naty dejó en un estante bien abajo del todo, invisible a simple vista y sin cartel ninguno, un frasco de duraznos en almíbar, que era lo que le tocaba arreglar a Francisco. Y el primo que la había seguido casi en puntas de pie, ligero como nunca, agarró un frasco de zanahorias en vinagre y la puso justo justo frente al de duraznos en almíbar, así cuando la abuela entrara a hacer el conteo, rezongaría con los dos porque faltarían dos frascos.
Y esa tarde terminaron temprano y de premio montaron a caballo y se fueron al lago, pescaron con el abuelo Pancho y de durmieron tarde, mientras la abuela les mostraba fotos en blanco y negro de sus padres.
Al otro día la abuela contó y quedó contenta: todo estaba en su lugar. Nadie notó la falta de los dos frascos. Ese día todos pasearon por los alrededores y se despidieron de los vecinos porque se iban para la ciudad, en pocos días empezaban las clases y las mamás sus trabajos. Se estaban terminando las vacaciones.
Aunque parezca mentira los primos también se olvidaron de aquellos frascos colocados allá, en un sucio estante vacío, sin carteles y casi a la vista de nadie.
La chacra quedó silenciosa, el encargado de cuidarla, cerró la despensa con llave, y desde adentro lo único que se veía era un poco de luz que entraba por unas rendijas de las ventanas y se oían los ladridos de los perros que cuidaban la chacra.
Las zanahorias se aburrían y los duraznos también. Estaban solos y olvidados. No tenían compañeros con quien charlar. Entonces, de aburridos nomás, se empezaron a mirar y ahí nomás se dieron cuenta los duraznos de la belleza de las elegantes zanahorias. Piernas largas y finas, todas parejitas y altas, que bellezas las zanahorias pensaban los duraznos
Y justo ahí las zanahorias comenzaron a mirar a los duraznos y se dieron cuenta de lo bonitos que eran, parejos y redonditos, esponjosos y con un colorcito hermoso.
Todos sabemos que las frutas y hortalizas no pueden hablar, menos éstas, guardadas en frascos herméticos, pero pueden mirar y pueden enamorarse que de eso, nosotros no entendemos.
Así que comenzó un romance, allá en el fondo del estante casi oscurito, casi invisible. Las zanahorias se movían dentro del vinagre claro de alcohol y mandaban mensajitos con sus suaves movimientos a los duraznos que, como podían, se hamacaban para decir que sí, que estaban enamorados de las divinas zanahorias de largas piernas.
Como todos los enamorados lograron comunicarse, así que para el otoño toda la despensa se enteró. Sacudían la cabeza las berenjenas, se reían los tomates y las peras y manzanas, no miraban, se escandalizaban. Por suerte las zanahorias y los duraznos no escuchaban nada, sólo la música de sus corazones encerrados en frascos y seguían mandando mensajes con sus cuerpos.
Así pasó el otoño, muchos frascos se fueron, nadie miró el estante vacío, sucio y sin luz. En el invierno la despensa quedó casi vacía de conservas, pero allá en aquel estante las zanahorias y los duraznos, a pesar del frío, se sentían tibios y protegidos mientras nadie los descubría.
En la primavera se fueron los últimos frascos de frutas y de dulces. Los dos quedaron solitos y olvidados, se sentían felices. Toda la despensa era una gran casa donde los dos, se enviaban su amor eterno de frasco a frasco. No intentaban escapar, porque les alcanzaba con saber que se amaban tanto como para pasarse la vida entera contemplándose llenos de suspiros y movimientos.
Pero la vida no es tan larga como ellos suponían. A principios de la primavera el encargado de la chacra comenzó su tarea de limpieza y encontró los dos frascos. Ese mismo día se los pidió a la señora Celeste para compartirlos con su familia, pero la abuela, revisó bien los frascos, sacudió la cabeza y dijo así:
- No sé de cuándo son estos frascos, fíjese bien, yo siempre coloco la fecha en que envasamos, y en estos no dice nada. Si son de más de un año podrían hacerles muy mal, no, prefiero que se lo coman las gallinas.
- Tiene razón doña Celeste, dijo el chacrero, qué raro que se olvidó de poner las fechas ...
- Sí, realmente pero es mejor no correr riesgos, dijo muy seria la abuela Celeste.
Y allá se fue el chacrero, sacudiendo la cabeza, que pena tirar aquellas conservas. Las gallinas, imagínense, corriendo y cacareando se comieron en menos de dos minutos el frasco entero de duraznos y un poco más despacio, por el vinagre, las zanahorias. Ni tiempo a despedirse tuvieron los pobres enamorados que estaban adentro.
Y las gallinas siguieron buscando gusanos y se olvidaron, pero, las gallinas comen mucho, y también hacen caca por todo el gallinero.
Allá, en el fondo mismo del inmenso gallinero de la abuela Celeste, nació hace poco un arbolito, que digo arbolito, si era una plantita. Pero poco a poco con las lluvias de primavera, se fue transformando rápido en un arbolito hermoso, ni muy verde, ni muy marrón, ni muy nada.
Ahora, que ya pasaron como dos años, la abuela Celeste y el abuelo Pancho, llevan a sus invitados a mirar el árbol raro que nadie sabe cómo se llama. Natalia y Francisco también se lo han mostrado a sus amigos.
Lo cierto es que el árbol tiene hojas color durazno y son aterciopeladas, pero da un fruto parecido a la zanahoria, aunque más pequeñas y solo las comen las gallinas porque son muy ácidas.
Pero el pequeño árbol se ve precioso y es toda una curiosidad para todos los que visitan la chacra. Claro, el amor cuando es verdadero, nace y nunca muere, renace de cualquier manera.